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Una de las cosas más importantes cuando queremos iniciar un proyecto o cuando el proyecto está en marcha y por varios motivos decidimos incorporar un compañero o compañera de viaje, es la incorporación de un socio.

En estos últimos años he podido ver como muchos proyectos se han caído por no haber elegido bien a este compañer@. Lo que empieza con tanta ilusión, con una visión y valores importantes, se ve truncado por distintas desavenencias que directamente trucan el bien estar de aquella creencia que se debería haber convertido en realidad. No es fácil evaluar a la persona cuando la fuerza de una idea tiene muchas razones por las que sea un éxito y, es habitual que la elección de aquella persona queda empañada por el positivismo.

En mi opinión, la primera evaluación diversifica al socio por su manera de ser como persona. Hablo de valores, hablo de implicación, hablo de ilusión, hablo de aportación, hablo de compromiso y hablo de talento. Nunca debemos elegir por amistad, por creencias no escritas, por sentimientos, ni tampoco por intuición.

Estas seis evaluaciones “must” (valores, implicación, ilusión, aportación, compromiso y talento) nos las tenemos que coger con mucha seriedad, analizando cada una de ellas bajo el método que algunas veces he puesto en práctica en mis decisiones o algunos compañeros me han pedido opinión cuando se han encontrado en el momento de dar este paso tan importante. ¿Cómo funciona este método?

Ante todo debemos tratar cada uno de los 6 “must” y escribir sobre papel pensando en aquella persona, con el conocimiento que podamos tener sobre él o ella, e intentaremos apoyarnos con su trayectoria profesional y personal y, pidiendo recomendaciones de personas que sean cercanas. Ahora es el momento de puntuar cada uno de los must del 1 al 7. Si la suma de todos ellos no llega a 30, podemos poner en duda la decisión de nuestro nuevo soci@. Sin embargo, esta puntuación sólo nos debe servir como la punta del extremo del hilo que nos marque el camino en la decisión que tomaremos.

Existen muchos otros factores, pero bajo mi experiencia muchas veces nos complicamos la vida eligiendo o no a un socio. A veces lo elegimos sólo porque creemos que sí, sin pensar en los seis must, otras veces descartamos porque priorizamos otras cuestiones demasiado intrínsicas que no dependen tanto de las circunstancias de un compañero profesional como socio.

El lazo final de la decisión, una vez tengamos claro cada uno de los 6 must, pasa por preguntarnos cada día (durante 21 días seguidos) si queremos compartir los próximos años con aquella persona. Si el 80% de los días hemos respondido que sí, tendremos mucho más cerca la decisión de que aquél socio es el socio (la persona) que nos corresponde.