En el momento que todo va bien, justo en ese momento, deberíamos actuar y ponernos a trabajar en todos los pensamientos que han ido surgiendo por el camino. Llegar a la cúspide de tus objetivos es lo que todos queremos, pero es necesario antes de llegar, pensar en los próximos pasos que nos permitan seguir avanzando.

Si somos conscientes de actuar antes y nuestra actitud nos lleva siempre a mejorar, evitaremos lo que les ocurre a muchas empresas, sobretodo corporaciones consolidadas en su sector y poco conscientes de que algún día dejará de funcionar aquello que durante tantos años les ha hecho ser una empresa consolidada y aparentemente, sin ánimo de que lo deje de ser. En estos últimos años, donde la tecnología nos ha cubierto a todos, se han producido dos grupos importantes de empresas; las que se han adaptado al cambio donde el costumer experience es clave y, las que no se han adaptado y se han quedado mirando por creer que el nuevo ecosistema que han creado las tendencias sistemáticas, no va con ellos.

Y es aquí donde está la valentía y la diligencia, no sólo del crecimiento de una compañía, también de adaptar su modelo a cada momento. Las start-ups son el claro ejemplo de adaptación, compromisos y decisiones que se ajustan en tiempo real y actual, al día a día, capaces de pensar y ejecutar cambios que implican dar giros de 360º al modelo de negocio inicial de un día para otro. Deben servir en muchos casos como ejemplo a cargos decisores y directores que se centran en la venta estanca de oportunidades fallidas constantes, sin tener en cuenta la mejora y la progresión impuesta por el comportamiento y el cambio de hábitos en las personas que la tecnología impone.

Emprender debe formar parte no sólo de cualquier empresario y de altos cargos, también de cualquier miembro del equipo de una corporación, PYME o start-up. Las personas forman la base de lo que es más importante en las empresas, crean la cultura, el compromiso, el avance y lo accionan sujeto a unos valores. Emprender tiene que ver con la proactividad, sin la necesidad de perder el foco de nuestro sector o el core de la empresa. Pero sí con entender la evolución, el mercado, el público objetivo y los clientes.

Emprender debe ser la etiqueta dorada de cualquier cargo en una empresa, sea el que sea, un perfil junior, senior o un director general. Emprender no sólo es crear un negocio desde la semilla, emprender es dar más de lo que conlleva la responsabilidad de un cargo. Emprender es inquietud, es proactividad, es éxito y fracaso del denominador común más importante. Progresar.

Esto hay que hacerlo según la situación de cada caso en concreto. Priorizar cada instante según el momento en el que estamos. No sirve estar siempre actuando para ser mejores, tomando decisiones para desmarcarnos o pensando en lo que deberá ser lo adecuado para que podamos ayudar al resto. Hay que saber parar, pero siendo conscientes que esto va muy rápido, que debemos bajar la guardia únicamente cuando nos toque y que si lo hacemos, sea porque tenemos que descansar para no llegar al punto de fatiga constante que no nos deje aprovecharnos de nosotros mismos. Y esto que no te haga procrastinar para hacerte creer que necesitas descansar.

Vivimos momentos en los que la exigencia en cualquier empresa forma parte de todos. En estos últimos años la tecnología ha hecho que la rapidez y la adaptación del medio nos lleve a la obligada constante evolución. Ningún sector ni persona queda exenta.